Uno de mis alumnos me ve hoy atravesando el patio, cabizbaja y con las gafas de sol empotradas en los ojos. "Profe, parece el hombre de negro. ¿Qué le pasa, usted que siempre es tan risueña?"
Eso sólo demuestra que cuando hay público presente soy muy buena actriz. Cuando esto sola, cuando no hay que fingir para la multitud para evitar preguntas embarazosas, me vengo abajo.
Soy como un boomerang. Al final los comentarios siempre vuelven y me golpean con fuerza en la cabeza, pare demostrarme que mejor cierro la boca y me escondo en un rincón donde nadie se dé cuenta de que estoy allí. El problema es que en este instituto no hay sitio donde esconderse, y tienes que pasarte la mañana entera fingiendo sonrisas por los pasillos, mientras en tu interior gritas "dejadme en paz, no quiero saber nada de nadie."
Thursday, January 19, 2012
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